construcciones 2010

en este blog encontraras construcciones de obras viales que se estan ejecutando en la comuna de concepcion, ademas de la problematica de la accesibilidad para personas discapacitadas, como personas no videntes, en silla de ruedas y sordas, en los espacios publicos del gran concepcion

jueves, 9 de diciembre de 2010

Accesibilidad en Construcciones

ESPACIO PÚBLICO

Es interés permanente del Ministerio de Vivienda y Urbanismo promover estándares constructivos
que garanticen la accesibilidad universal en el espacio público y dotar a las vías urbanas de los
implementos necesarios para el tránsito peatonal seguro y sin exclusiones.
El espacio público más típico y reconocible es la calle, compuesta de calzadas y aceras, por donde
transitan vehículos y personas.
La acera es el espacio comprendido entre el borde de la calzada, casi siempre delimitada con soleras
y la línea de edificación o cercos de las propiedades. Se caracteriza por ser lugar de emplazamiento
de variados tipos de implementos urbanos, tales como postes, árboles, jardineras, vallas, barreras,
grifos, casetas telefónicas, paraderos de locomoción colectiva, refugios para guardias de seguridad,
puestos de venta, etcétera.
La parte de la acera destinada al tránsito de personas se denomina vereda y puede abarcar el total
de la superficie, situación muy frecuente en las calles centrales de las ciudades. En este último caso,
la distribución de los distintos implementos urbanos puede convertirlos en obstáculos para el
desplazamiento de personas con discapacidad visual.
En cambio, la calzada está destinada al tránsito vehicular y es una franja pavimentada continua,
despejada de todo elemento que no forme parte de la vialidad o de la señalética. Sólo admite tránsito
peatonal en sectores de cruce, los cuales siempre deberían ser dispositivos especialmente
diseñados, construidos e implementados para este único fin.

ACCESIBILIDAD EN EL ESPACIO PÚBLICO

Una persona con movilidad reducida no tendrá mayor inconveniente en encontrar rutas para el
desplazamiento autónomo, cuando la vereda por la que transite tenga las siguientes características:
Pavimentos relativamente buenos.
Separación entre pastelones no superior a dos centímetros.
Desajuste vertical en junturas de un centímetro o menos.
Desniveles moderados de cualquier naturaleza.
Separación mínima entre elementos verticales adyacentes de noventa centímetros.
Altura libre de dos metros o más.
Rebajes de soleras en los cruces peatonales.
Sin embargo, las condiciones descritas pueden no ser garantía de accesibilidad para las personas
con discapacidad visual, ciegas o con baja visión, ya que del mismo modo como las singularidades
que rompen la percepción de uniformidad del pavimento pueden ser usadas de referencia útil para la
orientación, esas mismas irregularidades pueden también ser motivo de incomodidad o de falsa
orientación. Por ello, para igualar las condiciones de accesibilidad autónoma y segura que se han ido
implementando para el resto de la población, se propone complementar el espacio público con
elementos táctiles y sonoros diseñados especialmente para la discapacidad visual, tema actualmente
en desarrollo a nivel nacional y mundial en pos de crear ciudades más inclusivas.

IMPLEMENTOS SONOROS Y TÁCTILES

Los implementos sonoros y los táctiles tienen la finalidad de entregar información sensorial a las
personas con discapacidad visual. Ejemplo de elemento sonoro actualmente en uso, son algunos
semáforos emplazados en zonas céntricas. Funcionan muy bien cuando la acera se distingue
claramente de la calzada, pero su efectividad es dudosa en caso contrario, tal como sucede en
intersecciones de calles con paseos peatonales que tienen sus pavimentos al mismo nivel. En estos
casos sería adecuado construir franjas con textura de alerta en el piso, donde esperar la señal sonora
de cruce. Adicionalmente, deberá definirse un patrón de sonidos estandarizado que marque una
diferencia entre tiempo normal de cruce y últimos segundos de verde.
Los elementos táctiles son texturas o formas geométricas exclusivas e inequívocas sobresalientes o
sobre relieve, se instalan de acuerdo a su funcionalidad en anclajes verticales o en el suelo.
Entre las texturas de anclaje vertical se encuentra el Letrero Braille normado por FONADIS. Su
propósito es entregar información de ubicación en la calle, numeración de referencia y señalar el
norte. Este documento incluye una representación gráfica del letrero anclado en el típico perfil
metálico de cinco por cinco centímetros usado en señalización de calles. Presenta una ligera
inclinación para mayor comodidad de lectura, según indicación realizada por el mismo organismo.
En la misma categoría de anclajes verticales se encuentran los letreros indicativos de las
características físicas del cruce peatonal. Éstos, valiéndose de una simbología estandarizada,
informan sobre número de pistas, sentidos de tránsito, medianas separadoras de flujos y presencia
de ciclovías. Se incluye ilustración del mapa táctil. Su lectura es hacia arriba, a partir de una flecha
indicadora de sentido del cruce. Dos líneas horizontales separan calzada de aceras, una figura
alargada, resultante de la unión de dos semicircunferencias, representa a la mediana y, finalmente,
una línea vertical recorre la calzada en la dirección de cruce. Los flujos se representan con círculos y
rectángulos. Una ciclovía con tránsito en ambos sentidos serán dos círculos, uno a cada lado de la
línea de cruce. El símbolo de pista y sentido de tránsito es un rectángulo. Cada rectángulo es una
pista y su ubicación a la izquierda o derecha indica el sentido de aproximación de los vehículos.
Tema pendiente es la definición de los aspectos técnicos que transformarán al Letrero Braille y al
mapa táctil de cruce peatonal en implementos también sonoros.
Por último, las texturas táctiles de suelo son códigos de piso indicadores de avance seguro y de
detención, alerta o precaución. Es el implemento más visible de la franja de accesibilidad garantizada
y también la principal innovación en esta materia. Por lo mismo, se le tratará con mayor detalle.

TEXTURAS TÁCTILES DE SUELO

Las texturas táctiles de suelo son conocidas internacionalmente por su sigla en ingles T. G. S. I, que
corresponde a la abreviatura de Tactile Ground Surface Indicators y sirven para armar circuitos para
ciegos y personas con baja visión. Las texturas que se usan son de dos tipos, una es de franjas
longitudinales que indican la dirección del movimiento en condiciones de seguridad. La otra es de
pequeñas formas cónicas dispuestas en cuadrícula para señalar detención, aviso de alerta, avance
con precaución o, en general, interrupción de la condición de avance seguro.
La diferencia de formas y sus respectivas dimensiones hacen que las texturas especiales sean
reconocibles entre sí y del resto del entorno por los usuarios al momento de pisarlas con calzados de
planta razonablemente firme. Las formas geométricas combinan separación y altura de manera tal
que haga al propio peso corporal deformar la planta del zapato lo suficiente para hacerla perceptible y
distinguible del resto de las deformaciones que puedan encontrarse en las inmediaciones. Por lo
mismo, se dice que estas texturas son códigos de piso, diseñados para ser leídos con el pie, razón
por la cual se les conoce también como texturas podo táctiles.
Habiendo altura suficiente para hacer perceptible las deformaciones en la planta del zapato, se
constata una relación directa entre separación de formas y sensación táctil e inversa entre separación
de formas y estabilidad. Las formas táctiles o volúmenes sobresalientes a utilizar son conocidas
internacionalmente, pero no hay uniformidad en sus dimensiones. La carencia del estándar único
obligó a desarrollar pruebas con modelos de madera a escala real, ensayándose distintas
dimensiones en busca del mejor efecto táctil con pisada estable y cuyos resultados permitieron definir
las dimensiones que se usará en nuestro país.
La altura para ambas texturas se estableció en cinco milímetros o medio centímetro y el resto de
dimensiones son las siguientes:
La textura de direccionamiento estará compuesta de cinco franjas longitudinales, con caras
superiores o superficie de contacto de cuatro centímetros de ancho, separadas entre sí por otros
cuatro centímetros, los extremos son redondeados y la longitud de cada franja es de 36 centímetros.
La base que soporta la textura es un cuadrado de cuarenta centímetros por lado, lo que produce una
separación de cuatro centímetros entre caras superiores en texturas sucesivas. Se incluye imagen
con especificaciones de la textura de direccionamiento.
La textura de alerta estará compuesta de 64 formas cónicas truncas, mejor definidas como botones,
dispuestas en cuadriculado de ocho elementos por lado sobre una base de cuarenta por cuarenta
centímetros. La superficie superior o de contacto es un círculo de dos centímetros de diámetro, con
separación de cinco centímetros entre centros de botones contiguos. La unión de dos o más bases
texturizadas mantiene la distancia de separación entre botones. Se incluye imagen con
especificaciones de la textura de alerta.
Todas las formas son biseladas en cuarenta y cinco grados para atenuar aún más el pequeño borde
saliente de la textura y los extremos de las franjas de direccionamiento son redondeados para
aminorar eventuales, aunque poco probables, trabamientos del bastón.
Las superficies táctiles de suelo son independientes del material con que se confeccionen. Algunos
países usan materiales sintéticos adheridos al piso, tales como P V C o acrílicos de alta tecnología,
también se emplean botones de acero inoxidable con fijaciones individuales. Ambas tecnologías
pueden ser opciones válidas a considerar, pero por el momento se ha elegido como formato tipo a la
baldosa de hormigón microvibrado de alta compresión, dado que ésta se fabrica con tecnología
conocida y difundida en el país, existen numerosos proveedores, tiene buenos índices de durabilidad
y costos razonables. Por esta razón, en adelante se entenderá lo mismo cualquier referencia que se
haga a superficies texturizadas o a Baldosas Táctiles y cuyas denominaciones son Baldosa Táctil
Minvu 1 y Baldosa Táctil Minvu 0. Minvu es el acrónimo de Ministerio de Vivienda y Urbanismo. El
número uno hace referencia a la acción de movimiento, en contraposición con el número cero que
expresa la idea de detención o freno.


HUELLA TACTIL

Las huellas táctiles son comúnmente conocidas como circuitos para ciegos. El Metro de Santiago
desarrolló circuitos para ciegos con baldosas de uso comercial, obteniendo buenos resultados en el
entorno perfectamente liso y plano de sus estaciones. Sin embargo, los intentos por replicar esta
modalidad en las aceras no dieron el mismo resultado, haciendo evidente la necesidad de utilizar las
texturas más táctiles, fácilmente reconocibles y ajustada a los estándares internacionales, descritas
anteriormente.
La huella táctil se armar combinando adecuademente dos códigos de piso, en nuestro caso
representados por las baldosas táctiles Minvu 1 y Minvu 0. Los sector de desplazamiento se deben
señalar con la baldosa táctil Minvu 1, en cambio las singularidades, tales como giros cerrados,
bifurcaciones, edificios relevantes, paraderos de locomoción colectiva, accesos a estaciones del
Metro, etcétera, se marcan con la baldosa táctil Minvu 0. Se dice que las singularidades se marcan
con baldosas táctiles Minvu 0 sólo para destacar el hecho de que, al ser detectadas por primera vez,
inducirá las acciones secuenciales de detención, exploración y desplazamiento en condiciones de
alerta, pero una vez conocida la ruta, su presencia sólo marcará un hito en el desplazamiento
programado.
Las baldosas táctiles se instalan con las texturas sobresalientes en relación al resto del pavimento,
para así lograr un mejor efecto sensorial e informar de eventuales salidas de la huella, por la
diferencia de niveles en el suelo. Se incluye ilustración de instalación.
Otro aspecto importante de cuidar en la construcción de la huella es que la cantidad mínima de
baldosas Minvu 0 en una dirección son dos unidades, dado que los cuarenta centímetros de una
unidad no garantizan que se produzca una pisada completa dentro de la textura. Por lo tanto, se
aconseja usar una configuración de tres baldosa dispuestas en ele en giros cerrados y cuatro
baldosas en forma de te en intersecciones. Se incluyen fotografías con ejemplos.
Giros más abiertos, es decir mayores de ciento treinta y cinco y menores de ciento ochenta grados,
se pueden construir empalmando dos baldosas con cortes en la bisectriz del ángulo de giro, con
buenos resultados de percepción por parte de personas con discapacidad visual. Se incluye
fotografía. No se han probado empalme de baldosas en ángulos menores a ciento treinta y cinco
grados.
Por su propia naturaleza, la huella táctil es ininterrumpible, debiendo pasar por encima de cualquier
escollo que se encuentre en su recorrido, como por ejemplo, tapas de alcantarillas, instalaciones
subterráneas de servicios eléctricos y de telecomunicaciones, rejillas de cualquier tipo, etcétera. De lo
contrario tendrá que sortearlo. Las fotografías adjuntas muestran soluciones implementada en el
sector de calles Serrano con la Alameda Bernardo O'Higgins de Santiago.
Las áreas con pendiente moderada, sea por condiciones topográficas o por rampas, no requieren
señalización especial con texturas de alerta. En cambio, los accesos a estaciones de metro, edificios
públicos, paraderos de locomoción colectiva y dispositivos de cruce peatonal deben ser señalados
usando las baldosas táctiles Minvu 0. Dos tomas fotográficas ilustran las situaciones descritas.
La huella táctil es un implemento específicamente orientado a la discapacidad visual, pero su ancho
de cuarenta centímetros no es suficiente para el desplazamiento seguro. Pruebas de movilidad
llevaron a la conclusión de que se necesita un mínimo de treinta centímetros de espacio libre a ambos
lados, siendo el óptimo de cuarenta. Dicho de otra manera, la huella táctil y sus requerimientos
laterales influyen en una sección transversal que varía entre el metro y el metro con veinte
centímetros. Ese mismo espacio libre proyectado verticalmente hasta una altura de dos metros con
veinte centímetros, proveerá una franja capaz de dar cabida a cualquier modalidad de
desplazamiento individual, sea caminata, caminata con apoyos o movilidad con rodados especiales,
es decir, se genera una franja accesible que, por incorporar a la discapacidad visual, podremos decir
que es zona en el espacio público con accesibilidad garantizada.
Por indicación de la Unión Nacional de Ciegos de Chile, UNCICH, las texturas de direccionamiento y
de alerta deben diferenciarse mediante colores contrastantes, como ayuda adicional a las personas
con baja visión. Debido a que la tecnología de baldosas no obtiene colores fuertes y brillantes, se
está estudiando la posibilidad de pintar la baldosa Minvu 0 del color amarillo brillante usado en la
señalética horizontal de calles
Exceptuando la huella táctil, bastamente descrita, el resto de la franja accesible debe contar con
pavimentos de buena calidad y lisura adecuada. De no ser así, el pavimento lateral debe ser
construido o reconstruido en conjunto con la huella, idealmente con baldosas.
El documento muestra una fotografía de la huella táctil construida en calle Serrano, Santiago centro.
En el fondo es posible distinguir la rampa de acceso a la oficina de informaciones del Ministerio de
Vivienda y Urbanismo, sin señalización especial en el cambio de pendiente. Con línea roja se ha
dibujado la franja accesible y sus dimensiones se indican con flechas y letras verdes.
Lo más reciente en el tema es que las texturas de suelo están siendo probadas en aceras con alto
tránsito peatonal en el sector central de la ciudad de Santiago. En cuanto a las prestaciones
esperadas, los resultados de las pruebas realizadas son muy satisfactorios, debido a que la función
direccional es correctamente interpretada, lo mismo que la indicación de alerta. Respecto de esta
última, miembros de UNCICH han destacado su utilidad y la necesidad de convertirla en un
implemento de advertencia imprescindible en veredas y cruces peatonales.
El Ministerio de Vivienda y Urbanismo no ha publicitado la marcha blanca de la huella táctil, pero se
ha observado que algunas personas con discapacidad visual han empezado a usarla por propio
descubrimiento.
En esta etapa preliminar interesa conocer la percepción del resto de los transeúntes, tanto con
movilidad normal como reducida. Respecto del primer grupo, se ha observado el desplazamiento de
miles de personas, sin que a la fecha se tenga registros de manifestaciones explícitas y espontáneas
de incomodidad al pisar la huella táctil de direccionamiento o la textura de alerta. Sin embargo,
consultas selectivas a personas que calzaban zapatos con suela delgada, dan cuenta de alguna
incomodidad, mayoritariamente al pisar la textura de alerta. En todo caso, cuando se explica la
funcionalidad de la textura, la aprobación surge como respuestas prácticamente invariable.
El otro grupo de interés lo constituyen las personas con movilidad reducida que se desplazan en sillas
de rueda o con implementos de apoyo, tales como bastones o muletas. Las sillas de ruedas no ven
afectado su desplazamiento en ninguna circunstancia, sea que recorre la huella a lo largo, la crucen o
pasen de una textura a otra. En lo que atañe al desplazamiento con apoyos, la franja accesible
provee espacio suficiente con pavimento liso a ambos lados de la huella para uso general y, sin lugar
a dudas, para esta modalidad. Sin perjuicio de lo indicado, se ha solicitado la opinión de algunas
personas observadas caminando en el borde o sobre la huella usando bastones, sin recibir
respuestas negativas hasta el momento. Finalmente, se ha observado el desplazamiento sin
inconvenientes de innumerables coches de bebé.
Lo anterior permite sacar como conclusión preliminar, faltando aún las validaciones institucionales
correspondientes, que la huella táctil no altera el normal desplazamiento de las personas, al menos
en forma significativa.

CIRCUITOS URBANOS ACCESIBLES

En el futuro previsible de las franjas accesibles, de resultar positiva la recepción ciudadana, se estima
que en primera instancia podrán ser incorporadas a obras de remodelación o mejoramiento de calles
y no como programas específicos de mejoramiento de la accesibilidad. Por lo mismo, un resultado
posible es la dispersión o, cuando menos, la discontinuidad de la franja. Sin embargo, ello también
podría marcar un comienzo en la pretensión de crear extensos circuitos urbanos con accesibilidad
garantizada para todos los transeúnte.
De concretarse esto último, la franja de accesibilidad garantizada debería adquirir la categoría de
implemento ininterrumpible, salvo por causales de fuerza mayor. Ello significa que requerirá de
mantenimiento y vigilancia constante, incluso ciudadana, para evitar el deterioro de sus
características físicas o la instalación de elementos obstructivos, tales como vehículos estacionados u
otros elementos de bloqueo ocasional. Obviamente, se descarta la ocurrencia instalaciones
permanentes dentro de la franja.
La mayoría de las veces, los circuitos urbanos accesibles empezarán y terminarán en cruces
peatonales. Esto refuerza la necesidad de dispositivos de cruce seguros, con diseños que tengan en
consideración las características y condiciones del tránsito vehicular y peatonal. Para ello es
importante conjugar los requerimientos de los rodados especiales, otros tipos de movilidad reducida y
de la discapacidad visual, ceguera y baja visión, debiendo ajustarse a rangos de pendientes
permitidos, altura máxima de solerillas, textura táctil de alerta en el suelo, contrastes de colores,
información táctil del atravieso y en lo posible instalar semáforos sonoros.
Una ilustración muestra el esquema de un cruce peatonal de esquina con atravieso de ambas calles
mediante dispositivos colindantes. Destaca la huella táctil con colores contrastantes entre ambas
texturas. Además, el dispositivo de cruce tiene textura de alerta en la zona de espera, pendientes
adecuadas, solerilla acorde con los requerimientos de rodados especiales y semáforos sonoros
correctamente instalados en los márgenes opuestos de los dispositivos.



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